Archivo de Diciembre 2007

h1

Los Costela invaden USA

Diciembre 31, 2007

Y mi familia aterrizó en Chicago.
Tuve el honor de hospedarlos en mi humilde casa gracias a la amabilidad de Candy y Heather, que durmieron juntas ( … ) y así pudimos distribuir las camas para todos. Aprovecho para poner una foto del salón y que veais nuestro árbol de navidad, natural.

En Chicago nos hizo un tiempo horrible. Días nublados y nieve por doquier. Sin embargo, el paisaje nevado y el cielo encapotado, que impedía contemplar la cima de los rascacielos, resultaba atractivo.

Tuvimos tiempo de pasear por los parques del centro: Grant Park/ Millenium Park y de charlar en un sofá con un tío que se parecía al rey.

Nos acercamos a la ChinaTown de Chicago (bastante más pequeña que la de Manhattan, por cierto) para probar los batidos de tapioca.

Volvimos a saludar a Santa Claus y a su señora. No vimos a Rudolph.

Nos fotografiamos con un simpático muñeco de nieve.

Almorzamos en el restaurante Bubba Gump donde Forrest Gump nos contó que visitó Barcelona cuando estuvo en la competición mundial de ping pong.

Hicimos las habituales compras de navidad y apalicé a mi hermano en uno de esos callejones traseros de mala muerte (lástima que mi pose no resulte muy convincente…).

Después nos tocó viajar a Nueva York. Retrasaron nuestro vuelo 5 horas y nos recompensaron con vales de 10 dólares que canjeamos por bocadillos de albóndigas.
Habíamos reservado un tour por Internet para visitar Philadelphia, Washington D.C y las cataratas del Niágara. Lo que no sabíamos es que el tour lo dirigía una empresa de viajes china. Iniciamos el viaje en Chinatown, de hecho. Éramos de las pocas familias que no tenían los ojos rasgados. Afortunadamente, la guía china comentaba también en inglés, o algo raro que apodé chinglish.

Nuestra primera parada sería en Philadelphia, para ver la campana de la libertad y el Liberty Bell Center.

Le preguntamos a un vigilante si sabía cómo se hizo la famosa raja de la campana y nos dijo que por nada especial, simplemente las inclemencias temporales a lo largo de los años. Quién sabe…

Seguimos hasta Washington D.C. La capital del país es preciosa, plagada de monumentos conmemorativos y edificios impresionantes.
Habían decorado una placeta con árboles de navidad procedentes de cada estado. Después de buscar el de Illinois, intentamos acercarnos lo máximo posible a la Casa Blanca, pero esta fue la mejor foto que conseguimos. Vaya pedazo de mansión tiene el Bush…

Después nos dirigimos al monumento conmemorativo de Lincoln. Un enorme templo con una larga escalinata que nos conduce a la sala donde se encuentra la estatua de Lincoln sentado plácidamente.

Desde aquí se obtiene una bonita vista del obelisco dedicado a Washington, justo enfrente.

Contemplamos más tarde el Vietnam Veterans Memorial, dedicado a los casi 3 millones de soldados estadounidenses que habían muerto en esa guerra. Un enorme muro presenta los nombres en orden cronólogico indicando con una cruz o un diamante si ese soldado fue encontrado muerto o continúa desaparecido.
Me llamó la atención especialmente el memorial de la guerra de Korea, representando a unos soldados en pleno campo de batalla.

También resulta muy atractivo el Capitolio, reflejado en la fuente al atardecer.

Visitamos finalmente el monumento conmemorativo a Jefferson y el museo Smithsonian. Nos faltó ver la estatua Marine Corps War Memorial (la de la película Banderas de nuestros padres). Otra vez será…

Continuamos dirección norte hasta Niágara, el pueblecito que da nombre a las famosas cataratas. Las pudimos admirar desde el lado americano y lo cierto es que nos decepcionó la vista. No se aprecia la verdadera altura que tienen; al menos, la catarata más grande (Horseshoe Fall, en el fondo de las fotos) apenas se veía debido a la cortina de vapor que desprende. La mejor foto se obtiene definitivamente desde el lado canadiense en Toronto.

Lo que sí nos impresionó fue la vista nocturna.

La última parada del tour la haríamos en el Corning Glass Museum, un bonito museo con obras de cristal y vidrio en la desconocida ciudad de Corning.

Lo anecdótico del tour fueron los restaurantes donde comíamos, siempre buffets chinos. De hecho teníamos nuestras sospechas de que la guía nos estaba llevando a los restaurantes de sus primos para hacer negocio. Pero eso, nunca lo sabremos…

Pasamos la nochebuena en un restaurante chino, cómo no, compartiendo mesa con tres estudiantes malayos y una familia de Shanghai.

Dato curioso: Durante el viaje atravesamos 6 estados: New York, New Jersey, Pennsylvania, Delaware, Maryland y Virginia.

Ahora tocaría hablar de Manhattan, pero eso lo dejo para otro día…

¡Feliz año nuevo!
h1

Oh, blanca Montreal

Diciembre 19, 2007

…Y me fui a Montreal.

Allí me encontré con Pablito, Edu, Gabe y su novia, Sara. Se supone que iba para pasar tres días pero al final, no me quedó más remedio que estar cuatro. Os cuento algunas impresiones del viaje, empezando por el aeropuerto de Chicago.

Tras facturar, de nuevo tuve que sufrir el traumático proceso de embarque:

Colas enormes para contarle al poli americano tu interés en visitar Canadá. Da igual si quieres asesinar a algún ministro; tú respondes “tourism” y sonríes. Luego toca descalzarse y que inspeccionen tu maleta buscando jamones ibéricos. Por último, falta rellenar el mismo impreso interminable donde te realizan preguntas tan originales como si has visitado una granja en los últimos 14 días, si tienes nociones de manipulación de elementos radiactivos, si has participado en algún conflicto armado o si tus abrigos están confeccionados con material derivado de especies en peligro de extinción.
Lo más rápido es marcar NO en todas las preguntas que empiecen con “Have you ever…?”

Finalmente, pude subir a bordo y contemplar una bonita vista de Montreal antes de aterrizar. Sí, nieve. Mucha nieve…

…Y un frío terrorífico (-27 grados centígrados un día). Un esquema representativo de cómo fueron los días allí:

Te levantas y te vistes. Esto incluye: calcetines largos, long johns (medias térmicas), vaqueros, camiseta de manga larga, sudadera con capucha, botas, abrigo de Michelín, guantes, braga/bufanda y gorro hasta las orejas.

Pablo – Hambre.
Gabe – Os voy a llevar a comer auténticos american breakfasts.

Te abres paso por la acera a través de la nieve y después de 5 minutos avanzando, no puedes sentir la nariz. Afortunadamente, llegas al restaurante.

Entramos. Las gafas se empañan. Qué calor. Fuera guantes, braga, gorro y abrigo.
Nos sirven unos platos gigantes con crêpes rellenos de sirope de arce acompañados de champiñones, bacon, huevos revueltos, salchichas, ensalada y frutas varias.

Fran – No puedo pensar. Toda mi sangre está en el estómago.
Gabe – Vamos a dar una vuelta.

Salimos. De nuevo guantes, braga, gorro, abrigo… Caminamos 10 minutos bajo la nevada.
Edu – Mira, ese edificio es como el Empire State. Le da un aire.
Gabe – Sí, pero en Montreal…
Pablo – Por cierto, me han dicho que el café canadiense está muy bueno…
Gabe – Claro. Vamos a esa cafetería.

Entramos. Las gafas se empañan. Qué calor. Fuera guantes, braga, gorro y abrigo.
Cafetito con muffin de chocolate incorporada. Juegos de palabras de Pablo de regalo.

Salimos. De nuevo guantes, braga, gorro, abrigo… Caminamos 10 minutos bajo la cruel nevada.

Fran – ¿Esa es la catedral de Notre Dame? Se parece un poco a la de París.
Gabe – Sí, sólo que en Montreal. ¿Queréis probar los bagels?
Pablo – ¿Bagels?
Edu – Sí, son como donuts de pan.
Pablo – Lo que sea, vamos. No siento los dedos de los pies.

Entramos. Las gafas se empañan. Qué calor. Fuera guantes, braga, gorro y abrigo.
Bagel de salmón y queso brie acompañado de ensalada del día y cervecita.

Salimos. De nuevo guantes, braga, gorro, abrigo… Caminamos 10 minutos bajo la persistente nevada.

Pablo – Mira, un cine porno al lado de una farmacia. Y allí un sex-shop…
Gabe – Sí, esta calle es muy particular… es como el Barrio Rojo, pero en Montreal.
Fran – Uy, qué frío… ¿Por qué no vemos la decoración navideña de esa cafetería?

Entramos. Las gafas se empañan. Qué calor. Fuera guantes, braga, gorro y abrigo.
Cafetito con tableta de chocolate y más juegos de palabras de Pablo de acompañamiento.

Salimos. De nuevo guantes, braga, gorro, abrigo… Caminamos 10 minutos bajo la implacable nevada.

Gabe – Volvamos a casa.
Edu – Por favor.

Llegamos. La nieve ha taponado la entrada. A cavar…

Entramos. Las gafas se empañan. Qué calor. Fuera guantes, braga, gorro y abrigo.

Gabe – Conozco un restaurante donde hacen las mejores hamburguesas de ciervo y jabalí. ¿Vamos?
Pablo – Sí, me gusta comer, y hoy apenas hemos comido nada, ¿verdad?

Salimos. De nuevo guantes, braga, gorro, abrigo… Momento foto.

En definitiva, estuvo bien. Gabe y Sara fueron unos magníficos anfitriones y Montreal es una ciudad muy bonita, muy … blanca. Sí, el adjetivo es blanca.

Algunos datos curiosos de Canadá:

  • Los canadienses no tienen la cabeza partida, a pesar de que pinten así a ‘Terrance y Philip’ en South Park.

  • Prácticamente todas las casas y tiendas tienen una doble entrada para aislar mejor.

  • Es habitual que te sirvan café para tomar durante las comidas.

  • Resulta de mala educación chascar los dedos para llamar al camarero. Te pueden echar del local, incluso.

  • Preparan una de las comidas más pringosas que he probado en mi vida: potutine. Mezcla de patatas fritas con queso fundido y gravy (la salsa del pavo).

  • Tienen a la reina de Inglaterra en sus billetes. Parece que es así desde que entraron en la Commonwealth.

  • Su política de reciclaje está bastante consolidada. Si devuelves las latas vacías al supermercado, recibes unos 10 centavos por cada una.

  • Es habitual que haya tormentas de nieve invernales y por lo tanto, se cancelen vuelos en el último momento. Habrá personas que esperen hasta 11 horas para embarcar en el siguiente vuelo disponible. También es posible que alguna de esas personas olvide su documento DS2019, a pesar de tener el I-20, I-94, visado J1 y pasaporte. Es altamente probable que sea retenido e interrogado durante 1 hora por unos policías canadienses que desconfíen de su vinculación con la Cámara de Comercio española, y necesiten conocer la vida del pasajero desde que se graduó en el Instituto… pero eso, amigos míos, ¿a quién le podría ocurrir?

h1

In the barbershop

Diciembre 14, 2007

Era urgente. No podía esperar más. Tenía que pelarme.

Puesto que no me inspiraba mucha confianza acudir a la peluquería de la esquina, ‘Mary’s barber shop’ (similar a ‘Brother’s barber shop’), le pregunté a Jose, el ‘primo en ley’ de Heather. Me recomendó que fuera a cualquier SportClips. Resulta que es una cadena muy famosa de peluquerías masculinas, donde te atienden mujercitas de buen ver y está repleta de televisiones emitiendo cualquier partido de fútbol americano, baloncesto, hockey o deporte que genere adrenalina. Además de cortarte el pelo, te hacen un masaje facial. Podéis acceder a su página web y comprobar lo sexista que resulta.

En cualquier caso, ¿a quién no le gustaría probar alguna vez?. Localicé el centro más cercano y resultó estar a más de una hora del curro. Markus me recomendó una peluquería más cercana, ‘Victorio’s Barber Salon’, regentada por unos argentinos, padre e hijo. Así que finalmente decidí ir allí.

Cuando uno acude a una peluquería, no espera entablar conversaciones más elaboradas que las tópicas sobre el tiempo:

- “Ya empieza a anochecer antes. Viene el frío”
- “Pues sí…”

o la variante:

- “Qué calor hace. Esto no es normal”
- “Es cierto, uff…”

Por eso, cuando las conversaciones se salen de ese esquema estándar y resultan agradables, uno se sorprende gratamente. Esto fue lo que me ocurrió en esta ocasión.
Entré en el local y comprobé que se trataba de una pequeña peluquería de barrio. Allí estaban dos hombres mayores, hablando en español. Al verme, me saludaron con un “Hello, how are you?” y yo respondí con un “Hola, muy bien”.
Me sonrieron y enseguida me cogieron el abrigo, me guardaron los anteojos (como ellos dijeron) y me sentaron en la silla. Les dije cómo quería el pelado y me preguntaron si era español. Les respondí que sí y se mostraron muy interesados en saber de mí. Les comenté que conocía a Markus y que estaba temporalmente en Chicago. La conversación, bastante resumida, fue así:

- ¿Y vos de qué parte de España viene?
- Soy de Granada
- Oh, Granada, Granada, tierra soñada por mí…
- Sí, esa Granada.
- Tenemos un sobrino viviendo en Sevilla, quizá lo conozca; se llama Alfredo.
- Pues no…
- Nosotros, aunque venimos de Argentina, somos nativos de Sicilia. Vos sabe.. la mafia…
- Jeje. No he estado, pero me gustaría. Estuve cerca, en Napoles.
- Napolitanos, esos aprendices de mafiosos…

(…)

- ¿Y vos sabe cocinar paella?
- Eh… no.
- En Argentina hay muchos restaurantes españoles. A nosotros nos encantan… Paella, pulpo, tortilla de patatas…
- Vaya… ¡Me alegro!
- De hecho Argentina está invadida por italianos y españoles. Se han dedicado principalmente a la gastronomía.
- Bueno, ustedes prefirieron las cabezas…
- Jaja…

(…)

- Y siendo de España, le gustará el fútbol.
- Pues sí.
- Anima al equipo de su ciudad, en Granada, ¿verdad?
- No especialmente. Soy más del Real Madrid.
- Oh, el campeón de España. Con esa plantilla puede ganar lo que quiera.
- Jeje. Sin duda.
- Su liga es la mejor del mundo. Lástima que su selección nunca llegue a las finales, porque en el mundial jugaron muy bien.
- Sí, juegan bien pero luego les falta mentalidad ganadora…
- Oh, qué pena.
- ¿Y ustedes de qué equipo son?
- Del Independiente de Avellaneda. Aunque aquí es difícil seguir sus partidos. Como mucho, emiten los de la liga de Mexico.
- Parece que en este país no hay mucha afición por el fútbol.
- Bueno, últimamente más. Pero los equipos de aquí son lamentables, aunque venga Beckham a retirarse vendiendo camisetas.
- Jeje

(…)

Allí estábamos, un granadino y dos siciliano-argentinos en Chicago alabando la plantilla del Real Madrid. Qué chico es el mundo… ¡y qué grande el Real Madrid!

Después de pelarme y arreglarme la barba (de forma nada presurosa), hicieron algo que me sorprendió. Me pasaron las tijeras por las cejas, me cortaron pelillos de las orejas (que yo ni pensaba que tenía) y de la nariz. Luego cogieron un masajeador y me lo aplicaron por la espalda durante unos dos minutos; fueron los dos minutos más placenteros de la semana.

- ¡Vaya, esto no lo hacen en España!
- ¿No?
- No… allí en las peluquerías sólo te cortan el pelo…
- ¿Peluquerías? ¿No las llaman barberías?
- No.
- Ah, como en Argentina. Pues fíjese, y todo por el mismo precio.
- ¡Estupendo!

Una vez que terminaron (después de una amena media hora), les pagué dejándoles una propina adecuada. Me preguntaron cuánto tiempo me quedaría en Chicago y me despidieron de forma muy agradecida, acompañándome hasta la puerta. Además, me regalaron un calendario de navidad y un par de piruletas.

De acuerdo. No fueron super modelos ardientes de la cadena SportClips acariciando mis mejillas; y vale, me raparon demasiado por los lados (parezco Forrest Gump de recluta); pero después de un trato así, da gusto. Sales de la peluquería con una sonrisa y te alegra el resto del día.
¿Cómo son vuestros barberos peluqueros?

En fin, como os deseaba en el anterior post, ¡FELIZ NAVIDAD!

h1

Merry Christmas!

Diciembre 12, 2007

¡Feliz Navidad a todos!
De hecho, os felicito con retraso. Aquí es navidad desde hace un mes.
¿Cómo es la navidad en Chicago?

Las calles se llenan de adornos: trenes de juguete sobre las salidas del metro, lucecitas en todos los semáforos y parques, las torres de los rascacielos se colorean y Starbucks ofrece en exclusiva el ‘Peppermint White Chocolate Coffee”.

Plantan árboles gigantescos de Navidad, plagados de bolitas, coronas, adornos cursis y estrellitas. Nuestro favorito, en la plaza Daley. Le pedimos a la gente que nos hiciera una foto para que se vea bien grande el arbolito y obtienes esto:

¡Qué limpio el suelo! y mira ¡tengo la bragueta cerrada!. Decidimos renunciar a aparecer en la foto y hacer una como Dios manda en la que también se vea la casa de Santa Claus.

En una acera, descubres un libro gigante que te felicita la navidad en muchos idiomas, incluso en libanés y filipino. Curiosamente, en England escribieron ‘Happy Christmas’ y en USA ‘Merry Christmas’.

La supertienda Macy’s (que sería como el Corte Inglés de Chicago) decora sus escaparates con muñecos articulados de ‘El Cascanueces’ y toda la gente se agolpa para contemplarlos.

Algunos centros comerciales exponen maquetas de la ciudad (con trenes incluidos) donde se pueden observar los edificios más representativos y a Santa Claus trepando por las montañas. Gana el que antes localice a Rudolph. Suelen colocarlo al lado de un pub irlandés. Lógico, con esa nariz roja…

Puedes encontrar a Santa Claus en cada esquina, dispuesto a escuchar tus exigencias. Aunque hayas sido un niño muy travieso, te recompensará con una piruleta y un bastón de caramelo. En ocasiones, los renos resultan ser tías simpáticas que te invitan a un Red Bull si las contemplas detenidamente.

Y si no te lo encuentras en la calle, aparecerá por el tunel del metro, ocupando un vagón entero y gritando “Merry Christmas”. Aunque a estas alturas, ya habrá muerto intoxicado por la contaminación subterránea.

 

Todos los supermercados y grandes almacenes se apresuran a vender arbolitos, muñequitos de Santa Claus, los renos y todo lo que haga falta para explotar al máximo el consumismo festivo. Por supuesto, la música de fondo no cambia: ‘Jingle Bells’, ‘Santa Claus is coming to town’, ‘All I want for Christmas is you’ o la odiosa ‘Rudolph, the red-nosed reindeer’. Esta melodía puede resultar más fastidiosa que un trozo de palomita entre los dientes si la oyes más de 5 minutos.

Muchas familias decoran sus jardines con millones de luces y motivos navideños como Santa Claus, su esposa y los renos. Muchas veces con la estrella Rudolph en primer plano. ¡Mira que es popular el bicho! De hecho es más habitual encontrarse a este mamífero rumiante decorando todos los jardines que a Mr. Morgan Freeman en cualquier película, que ya es complicado… (¿Cómo lo hace para aparecer en TODAS las películas?)

Montan el Christkindlmarket (el mercado del niño Cristo), un mercado tradicional de origen alemán con una treintena de puestos internacionales.

Puedes encontrar salchichas, lacitos, tartas de manzana, frutas bañadas de chocolate, campanas, velas, casitas decorativas, muñecos artesanales, relojes de cuco, animales tallados, bolas de navidad, motivos del Belén, golosinas y dulces navideños. Incluso montan una carpa en plan Oktoberfest. Lo más típico es pedirse un ‘Glühwein’, una especie de ponche caliente alemán.

 

 

 

 

 

 

Tratándose de un mercado tan internacional, no podían faltar los churros.

Como estamos hablando de Chicago, lo normal es que en Navidad ya esté todo cubierto de nieve. Aquí tenéis a los muñecos Michelín, disfrutando de ella.

Lógicamente, abren las pistas de patinaje y acude media ciudad. Muchos padres patinan con sus niños, los cuales disfrutan como… niños. La gente es feliz patinando. En cambio, yo soy feliz cuando me trago 5 episodios seguidos de ‘Cómo conocí a vuestra madre’.

Parecía imposible pero encontramos un árbol de navidad más grande. De nuevo, pedimos a un amable transeúnte que nos fotografíara con el árbol de fondo en todo su esplendor…

Y de nuevo, la gente ignora la petición “que salga bien el árbol” y te fotografían los pelos de la nariz.

En fin, así es la navidad en Chicago.
Happy Merry Christmas!!!

h1

Estimado Landlord Jim

Diciembre 5, 2007

Estimado landlord Jim,

Quería agradecerte que hicieras aparición y colocaras la barra de mi armario y el poMo después de un mes y medio pidiéndotelo. Por fin pude deshacer la maleta por completo y abrir la puerta sin clavarme una astilla diariamente. El cerrojo no funciona, pero no podía ser todo tan perfecto…

Heather ya no corre peligro de muerte; ahora puede respirar tranquila porque pintó y limpió de moho su habitación. Sabemos que tú lo habrías hecho tarde o temprano y apreciamos tu inexistente iniciativa.

La hasta ahora desdichada Candy ya puede vestirse sin que la pueda espiar por los agujeros de su ex-pseudo-puerta. Asumimos que fuimos muy exigentes al solicitarla y no sabemos cómo recompensar tu magnífica labor. No importa que hayas arrancado media pared para tener una muestra y comprar el mismo color de pintura. Confirmamos tu incompetencia y te aceptamos tal y como eres.

Además, comprendemos que estés muy atareado y que para verte la gorra sólo haya sido necesario que mi jefe te llamara recordándote que es abogado, que Frank te enviara un mail en tono imperativo, que Candy te dejara decenas de mensajes en tu dichoso contestador y que Heather te mandara un cariñoso correo donde te recuerda que no somos unos pordioseros rogando tu misericordia sino tus inquilinos, los que te pagamos el alquiler mensualmente, exigiendo unas condiciones de vivienda dignas.

Lamento comentar tu negligencia, pero hay ocasiones en las que a uno le hierve la sangre… porque Jim, amiguete, no se puede tener tanto morro y estar tan cuajao. Permíteme que te ofrezca unos cuantos consejos y apreciaciones:

  • Para alumbrar la habitación de la caldera sólo hacen falta dos cosas: Una bombilla y la decencia para colocarla. Repito, dos cosas.
  • Deberías acostumbrarte a pagar las facturas del gas. Sobre todo antes de alquilar una casa; a nadie le gusta ducharse con agua fría durante una semana. Si te molan los cubitos de hielo, es tu problema.
  • No deberías taladrar un muro entero para poner un simple toallero…

    Toallero

  • El concepto ‘puerta cerrada’ carece de sentido si la gente todavía puede acceder a la habitación por los agujeros laterales del marco.
  • No se puede intentar arreglar un escape del conducto de ventilación con cinta adhesiva. No es un material muy resistente…
  • Tampoco deberías dejar las agarraderas del jacuzzi sin atornillar porque a la gente no le hace gracia que se suelten cuando intenta apoyarse en ellas y termina resbalándose y metiéndose el grifo por el culo. Es una sensación poco gratificante.
  • Si consideras saludable dormir en una habitación con moho, lo celebro; pero ten en cuenta que no todo el mundo es fungifílico.
  • Entendemos que sólo necesitaras una toma de corriente para enchufar tu consolador en el salón, pero a nosotros nos resulta insuficiente, incluso usando un ladrón.
  • Esto no es culpa tuya, pero tu vecino no debería tener dos perros escandalosos que sólo sirven para ahuyentar al mensajero (hasta tres veces) cuando tenemos un envío. Si no me crees, fíjate en el aviso de entrega no efectuada de los chavalotes de UPS. Oyen tres ladridos, se acojonan y no entran para entregar el paquete…

    UPS

  • No se debería tener tan mal gusto como para pintar las paredes de color verde hospital; y menos combinarlo con cortinas de color excremento.
  • Nos encantaría que arreglaras el timbre pronto. Nuestros invitados se están cansando de tirar piedras en las ventanas para avisarnos de su llegada.
  • Me gusta ver llover, pero no dentro de mi cuarto de baño cada vez que se filtran goteras desde el tejado.
  • Aunque estamos ejercitando nuestras habilidades equilibristas al bajar por la escalera, una barandilla sería felizmente bienvenida.
  • Quizá disfrutes teniendo mendigos o pandilleros en el patio de tu casa, pero nosotros dormiríamos más tranquilos sabiendo que la cancela no se puede abrir manualmente desde la acera.
  • No supiste comprobar si el horno funcionaba. ¿Alguna vez llegaste a usarlo? ¿Sabes que existe comida que se puede preparar sin usar el microondas?
  • ¿Qué clase de casa estadounidense es esta sin un triturador de basura en el fregadero?
  • Si no piensas arreglar algo en un período inferior a dos meses, no respondas “Yes, sure” cuando te pregunten “Are you gonna repair this tomorrow?”
  • Y por cierto, ¿Por qué el vecino comparte tu pésimo gusto y se ha comprado la camioneta del Equipo-A?

A-Team van

Esperamos que valores estos apuntes y vuelvas pronto a casa. Te echamos de menos, Jim. Y como nos importa tu seguridad cuando regreses para finalizar las tareas pendientes, te adjuntamos una foto de los hijos de perra que antes hemos mencionado; para que estés prevenido, claro está.

Dogs

Saludos desabridos,

Los roomies

h1

Where was the Berlin Wall?

Diciembre 3, 2007

Gracias a Lady T, el otro día recordé un vídeo que supongo que muchos conoceréis. Formulan un montón de preguntas básicas a algunos estadounidenses y las respuestas son terroríficas:

Un par de puntualizaciones: El título del vídeo no debería decir ‘americanos’, sino estadounidenses. A pesar de que las respuestas son de infarto, no se puede generalizar y categorizar a toda la nación de estúpida atendiendo exclusivamente a esta selección manipulada a lo Michael Moore. Si se trata de mostrar gente ignorante, cualquier país nos podría valer. De hecho, estoy convencido de que en España, también habrá gente que no sepa situar Corea del Sur en un mapa.

El detalle que me impresiona realmente es que algunos sean capaces de responder a la pregunta “¿Qué país debería invadir USA?”. Me parece increíble que exista gente que pueda apoyar las invasiones y la guerra. Esa mentalidad agresiva, para obtener más libertad…
En cualquier caso, hoy quería hablar de la educación.

En un país de 300 millones de personas, es fácil encontrar gente que no sepa dónde está Francia. Lo que resulta mucho más inquietante es saber que la quinta parte de la población ni siquiera sabe ubicar su propio país en un mapa. ¿Por qué existe ese desequilibrio cultural?

Según nos comentó el jefe, el factor más determinante lo constituye la diferencia del nivel educativo en las escuelas. Aquí cada vecindario tiene asignado un colegio e instituto. Vivir una calle más al norte o más al sur puede significar que tengas tu vida fácilmente resuelta o que no tengas opciones de aprender porque te preocupa más no ser apaleado a la salida del colegio…
De hecho, hay familias que se mudan a una determinada área exclusivamente por conseguir esos beneficios académicos para sus hijos. Mi jefe paga alrededor de $18000 anuales (sin tener en cuenta hipoteca) en concepto de tasas e impuestos de la comunidad. Ese dinero se invierte mayormente en mejoras para los centros académicos; y esas mejoras se notan, como pudimos comprobar.

School

Por razones ridículas, nos vimos obligados a acudir al colegio donde trabaja la suegra de mi jefe, para pedirle una copia de las llaves de la oficina. Nos quedamos de piedra al entrar en aquel edificio. Parecía la escuela de ‘Poli de guardería’. Los pasillos plagados de dibujos de los críos, taquillas para cada niño, cajoneras de lápices y juguetes por todos lados, salas con instrumentos musicales…
Localizamos la clase de la suegra y le hicimos señas desde las ventanas. Nos hizo pasar. Nosotros, muertos de vergüenza, no tuvimos más opción que entrar. Los niños estaban pintando algo en el suelo y entonces tocó la campanilla para que prestasen atención.

Mother-in-law (qué mal suena…) – Kids!, eyes on me!.
(Los niños se sentaron en sus asientos rápidamente)
Kids – Eyes on you!
Mother-in-law – Today, we have two guests that have come all through the ocean. They are from Spain.
Kids – Hello!
We – Hello…
(Desplegó un mapa geográfico que tenía sobre la pizarra)
Mother-in-law – Do you know where Spain is?
Niños – Yes! Europe!
(Señaló España con el dedo. Las únicas ciudades que aparecían eran Madrid y Barcelona)
Mother-in-law – So, Could you introduce yourself?
Candy – I’m Estefanía and I’m from Barcelona, a nice and big city with a beautiful beach.
(la suegra señaló Barcelona)
Mother-in-law – Good, and what about you?
(No tenía ganas de explicar dónde estaba Granada, así que dije…)
Me – Eh… I’m Francisco. I’m from Madrid, the capital.
(la suegra señaló Madrid y Candy frunció el seño)
Mother-in-law – Very good!

School

Nos siguió preguntando cuánto tiempo estaríamos en Chicago y algo más que no recuerdo. Nos dijo que cada semana intentan enseñar detalles de la cultura de un país y que esa semana tocaba Japón. El día anterior se vistió con kimono y los chicos habían comido sushi. Además, parece que cada niño en esa escuela tiene que tocar por regla un instrumento musical (La hija del jefe toca el piano, por ejemplo). Los niños nos despidieron con un multitudinario ‘Good bye’ y alguno dijo ‘Adiós’.
Salimos de allí bastante impresionados con la educación que recibían… Seguro que ellos sí sabrían contestar todas las preguntas del vídeo, incluidas las de geografía…

Parece que esa es la asignatura pendiente de muchos estadounidenses… Cuando decimos que somos españoles, mucha gente nos sonríe y responde “Oh, tortilla, toros, ¡siesta!”, pero pocos han viajado y sabrían situarlo en un mapa. Nunca olvidaremos la siguiente anécdota:
El día que compramos el teléfono americano nos atendió un colega bastante empanado. Tenía que contactar con una centralita para introducir nuestros datos bancarios. Como tardaban bastante en responderle, nos empezó a dar conversación…

‘Breaded’ Guy – So, where are you from?
We – Spain
‘Breaded’ Guy – Oh, Spain… That’s close to Portugal, right?
We – Yes…
‘Breaded’ Guy – Good, and you have Russia near
We – Well… a bit far away…
‘Breaded’ Guy – Ok, and … Thailand is close too, right?
We – No, that is Asia…
‘Breaded’ Guy – Oh… anyway, you have probably visited India.
We – Actually, India is in Asia too… really far, far away
‘Breaded’ Guy – Uhm… One day I’ll go to Spain. Sure
We – Of course. You should to…
‘Breaded’ Guy – Cool

Cosas que pasan… ¿Y vosotros, sois capaces de localizar Corea del Sur en el mapa de Heather?:

World Map

Lo tenemos colgado en el salón. Me encanta. ¿Quién dijo que el sur tenía que ir abajo? :-)

Pues eso. Como todos sabéis, el muro de Berlín estaba al lado de Thailandia.