O también conocido como el día de vístete con todo lo que pilles que sea de color verde y sal a emborracharte.
Aunque St. Patrick day es el 17 de marzo, la gente lo festejó durante todo el fin de semana y el sábado se celebraron dos acontecimientos especiales en Chicago: tintaron el río de color verde y tuvieron dos desfiles; uno de ellos a través del Millenium Park (algún día escribiré un post hablando de Chicago y este parque).
Si algo impresiona de este día es la cantidad de gente que se puede llegar a observar por las calles. Creo que no veía a tantas personas desde el black friday… Desde primera hora de la mañana, la gente se acumula en las barandillas y en los puentes alrededor del río para observar y aclamar a las lanchas que se encargan de expandir el tinte.
Un dato curioso: Los barcos comenzaron a lanzar el tinte precisamente en la desembocadura con el lago. Esto es así debido a que la corriente del río discurre en sentido opuesto a la desembocadura. Decidieron invertirlo usando canales y esclusas por razones de sanidad. Hubo una época en la que el Chicago River se llamaba ‘the stinking river’ (Gracias, Mikel).
Al final adquirió un color verdoso bastante decente.
La cabalgata, en cambio, nos resultó un tanto aburrida. La dinámica se reducía a repetir carrozas o coches verdes publicitando negocios particulares o trabajadores de un determinado gremio con desfiles de colegialas animadoras (nada que ver con las cheerleaders de los bulls) y orquestas infantiles. El problema es que había una gran distancia entre las carrozas y los desfiles y le faltó un poco de ambientación musical.
Algunos datos que destacar:
La gente de las carrozas no lanzaba ni caramelos ni collares (imaginaos si golpearan en la cabeza a algún niño, la de denuncias que habría…). ¡Sólo sonreían y saludaban con la mano!
De vez en cuando pasaban bandas de gaiteros, supuestamente irlandeses, que le daban más vidilla a la cabalgata. Sin embargo, por alguna extraña razón (quizá pasaban frío debajo del kilt…) desfilaban casi corriendo.
Casi todos los policías vigilaban en caballo. Lo gracioso era observar a los cochecitos recoge basuras detrás de todos los caballos, para que no apestaran el ambiente. Otro espectáculo que nos mantuvo entretenidos fueron los muñeco-globo gigantes, observando cómo los maniobraban para que no se quedaran bloqueados en los semáforos. Atención al pedazo de mongui del leprechaun…
En cuanto a las carrozas, todas eran auténticas horteradas motorizadas, decoradas con tréboles, banderas irlandesas o casitas de cuento verdes. Las más vitoreadas fueron la de la salchicha gigante Oscar Mayer, el carrito gigante Jewel y la carroza de Guinness.
En cambio, la carroza McDonalds, con payaso incluido, no obtuvo apenas ovación…



































































